
La inteligencia es una facultad amoral que a menudo, cuando es brillante, acaba en puro narcisismo, ejerciendo un humillante dominio sobre el resto de atributos del hombre, a los que denosta y maltrata; en casos de esta índole, se puede llegar al extremo de hacer del asesinato una obra de arte, justificada en la superioridad del que la ejecuta y elabora. El deleite sublime y subyugador de los valores estéticos es capaz de encumbrar a éstos como única ética aceptable. En realidad, aquel que da un paso tan audaz y abominable como éste, lo único que está haciendo es echarse una soga al cuello que a medida que avanza el juego, se cierra más sobre sí, ahogando su condición y esencia de humanidad.
Alfred Hitchcock supo captar y representar a la perfección esta región oscura y aciaga del alma, en su brillante "The Rope" ( La Soga ). Haciendo uso de un lenguaje cinematográfico de gran fuerza visual, que será una constante en toda su obra, es capaz de encadenar unas con otras escenas que con pericia combinan elegancia, angustia, encanto y tensión. Como maestro del suspense es capaz de generar en el espectador pasiones y sentimientos encontrados, que controla a placer gracias a la construcción minuciosa de resortes psiquicos fundamentados en una lógica de acción-reacción. Por todo ello ,y otras virtudes que dejamos ocultas para deleite del espectador, recomendamos encarecidamente esta película. Por último un consejo, en Hitchcock, lo más suculento está bajo la superficie, abran bien sus ojos y tengan alerta su inteligencia.

