domingo, 17 de mayo de 2009

La chica de ayer, hoy y siempre...


Ha muerto Antonio Vega. Ha muerto joven en una sociedad de viejos, como corresponde a esa raza impertérrita que son los músicos-artistas de raza. A pesar de la homgeneización, esa pandemia que tuvo y tiene hoy su caldo de cultivo en una cultura masificada y amorfa, él supo siempre conservar su personalidad, sin dejarse arrastrar por la vorágine del éxito o agasajar por la comodidad de una "movida" domesticada patrocinada por papá Estado. Excelente letrista y compositor, dotado de una voz original e inconfundible, fue capaz de acuñar un estilo musical personal e intransferible que junto a su hierática efigie le hacen merecedor de una huella indeleble en el paseo de la fama de nuestros corazones...
Que mejor homenaje que Antonio en estado puro:

2 comentarios:

  1. Son fechas de despedidas, por lo visto.
    Los grandes se van y se quedan los mediocres.
    Eso se llama injusticia.

    ResponderEliminar
  2. Alomejor, ellos que ahora están al otro lado, lo ven como justicia divina querida Rapunzel...quién sabe si lo injusto y realmente jodido no es quedarse precísamente aquí.

    ¡Avanti con los exámenes!

    ResponderEliminar